viernes, 25 de mayo de 2007

La Ley de la Silla

Elegí como fuente la Ley de la Silla por lo asombroso que me resulta hoy, con los niveles de desarrollo actuales, con la tecnología y los enormes avances de la ciencia, que en algún momento de nuestra historia hayamos necesitado establecer ¡a través de una ley! algo que ahora resulta tan obvio, tan parte de lo mínimo y de lo justo. Esta ley, junto con otras, son el comienzo de la legislación laboral que se va produciendo con el tiempo.





EXPLICAR
La Ley de la Silla es parte de la llamada Cuestión Social que se desarrolló a principios del siglo XX por las pésimas condiciones laborales de los obreros. En esta época nos encontramos con una sociedad dividida en 3 clases: la clase alta, pequeño grupo formado por la aristocracia terrateniente y la plutocracia. Era un grupo urbano, culto, lleno de comodidades y que concentraba la mayoría, de las tierras y medios de producción. Por otro lado está la clase media, que aún no tiene el sentimiento de clase social con características y necesidades propias. Está formada por comerciantes, militares, industriales, extranjeros, etc. Era educada en liceos humanistas y recién a partir de 1910 se empieza a unir para organizarse para tratar de cambiar el sistema político y pedir leyes sociales junto a los obreros. Finalmente tenemos a la clase baja, que está formada por obreros, mineros, ferroviarios, portuarios y campesinos que habían llegado a las ciudades. Era un grupo muy numeroso que vivía en pésimas condiciones de vida: muy bajos sueldos, jornadas muy largas de trabajo y carecían de previsión social, de vivienda (vivían en conventillos, en condiciones insalubres e indignas), y de protección en caso de accidentes laborales. Eran los más olvidados: nadie se preocupaba de ellos, pues de acuerdo a la política liberal, no era tarea del Estado meterse en ese problema.



CONOCER
En el contexto que expliqué recién, los obreros comienzan a organizarse para cambiar la situación. Es así como realizan numerosas huelgas, algunas de las cuales terminan muy violentamente, como la llamada masacre de Iquique, pues por parte de la autoridad la actitud es reprimir en vez de dialogar.
Sin embargo, la voz (y la realidad) de los obreros era demasiado potente como para ignorarla por mucho tiempo. Es así como empiezan a darse los primeros cambios.
Ya en 1901 Malaquías Concha había presentado al Congreso un proyecto de reglamentación del trabajo que buscaba prohibir el trabajo de menores y reglamentar la seguridad, la higiene y la jornada laboral. Si bien el proyecto no fue aprobado, hubo un apoyo importante a él, y además es una importante iniciativa. Luego de las huelgas de Valparaíso y de Iquique se comienza a reconsiderar la conveniencia de una legislación laboral, y es así como en 1906 se aprueba la ley de habitaciones para obreros, cuyo objetivo es que éstos tengan viviendas más dignas.
Luego, en 1907, se aprueba la Ley del Descanso Dominical (y que incluía además fiestas como Navidad, año nuevo y Fiestas Patrias). En 1912 se aprueba la ley de Protección a la Infancia Desvalida, para restringir la entrada de menores de 8 años a trabajos que implicaran un peligro físico. En 1914 se aprobó la Ley de la Silla, que obligaba a los establecimientos comerciales a tener un número suficiente de sillas para que los empleados pudieran descansar, y además el derecho a descanso de 1 hora y media mínima para almorzar. En 1916 se hace la Ley de Accidentes del Trabajo, que obligaba a indemnizar a los trabajadores que tuvieran accidentes mientras trabajaban. En 1917 se aprobó la Ley de la Sala Cuna, que obligaba a las fábricas con 50 mujeres o más a contar con una sala cuna en la que las trabajadoras pudieran dejar a sus hijos, y establecía además el derecho de las madres, irrenunciable, de amamantar a sus hijos son que se les descontara ese tiempo.
Estas primeras leyes laborales son el antecedente inmediato de las leyes laborales de 1924 y del Código del Trabajo de 1939, y son el primer precedente importante de protección al trabajador.



INTERPRETAR
La ley de la silla hace reflexionar sobre nuestra propia condición. Sorprende pensar que realmente existió una época en la que los trabajadores NO TENÍAN SILLAS para sentarse a descansar, y que TAMPOCO DISPONÍAN DE UN TIEMPO SUFICIENTE PARA ALMORZAR, y que por lo mismo ambas cosas ¡hubo que establecerlas por ley! Me impresiona pensar que, aunque no existiera una ley al respecto, los empleadores, para producir más, impidieran el descanso mínimo.
Aunque ahora hay leyes laborales y protección a los trabajadores, siguen existiendo duras condiciones de trabajo. Para verlo no tenemos que ir demasiado lejos: basta con ir al mall un día domingo. Todos los vendedores trabajan en un día en que debieran descansar y estar con su familia.
La ley de la silla nos recuerda que, por más que avancemos, siempre que se trata de producir más y de ganar más, surge ese inefable pero poderoso bichito que es la ambición, que nos puede llevar a olvidarnos de lo mínimo, de lo justo y lo “obvio”...



Sitios de internet:


http://www.lyd.org/programas/resenas/693.pdf
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=elmovimientosocialdecomienzosdelsigloxxhttp://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-54551999002100011&script=sci_arttext

1 comentario:

Rodrigo Chandía dijo...

Una buena forma de tomar conciencia.
buena aplicación...y excelente nivel de tu blog.


NOTA: 7.0